Regreso y emoción: la palabra de Javier Fernández tras la misión de rescate en Venezuela
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Los bomberos voluntarios de Los Cóndores que viajaron a Venezuela como parte del equipo de rescate de la provincia de Córdoba ya están de regreso en casa. Tras ser recibidos con una caravana sorpresa por los vecinos de la localidad, el jefe del cuerpo activo, Javier Fernández, dialogó en el aire de Activa FM durante el programa Mañana Activa para compartir los detalles, las vivencias y el impacto emocional de una experiencia tan fuerte como necesaria.
Fernández, quien viajó acompañado por los bomberos Ezequiel Daquet y Juan Pablo Morales, detalló que formaron parte del equipo de la Federación de Bomberos de Córdoba denominado USAR ARG 10. Juntos, se acoplaron al equipo de Santa Fe y realizaron el relevo de la Policía Federal y de la ARG 13 de Buenos Aires, quienes habían iniciado la misión una semana antes.
"El desastre humanitario no se dimensiona por televisión"
Al ser consultado sobre el panorama con el que se encontraron al llegar, el jefe de bomberos fue contundente sobre la magnitud de la tragedia:
"La evaluación se puede hacer desde muchos puntos, pero básicamente uno lo ve desde dos lados: lo que vimos allá, que uno no lo puede dimensionar a través de lo que muestra la tele por el desastre humanitario que tiene esa zona, y por el otro lado la cuestión profesional nuestra como rescatistas de haber podido viajar 5000 kilómetros, establecer nuestra base de operaciones y hacerlo de una manera profesional y eficiente".
Aunque el tiempo transcurrido desde el desastre restaba posibilidades de hallar sobrevivientes, el equipo cordobés abocó sus esfuerzos a la recuperación de cuerpos. Para el pueblo venezolano —caracterizado por Fernández como sumamente religioso y apegado a su fe—, esta tarea tenía un valor inmenso.
"En cada edificio que íbamos a hacer evaluaciones de búsqueda, nos encontrábamos un pequeño campamento al frente de familiares que estaban esperando que algún equipo pudiera rescatar los cuerpos de sus seres queridos para poder cerrar el círculo y darles cristiana sepultura".
La difícil tarea de gestionar las emociones en el caos
Uno de los momentos más complejos de la misión fue la toma de decisiones sobre dónde operar con recursos que siempre son escasos frente a la magnitud de la catástrofe. Fernández explicó que se trabajó bajo la coordinación de células internacionales de la ONU (UCC y ReC), lo que permitió organizar las tareas entre los 63 equipos oficiales acreditados bajo normas INSARAG.
Aun así, el contacto humano con la desesperación de los familiares fue un enorme desafío psicológico:
"Se acercaban madres, me agarraban la mano y me pedían que por favor les recuperáramos al hijo que estaba ahí adentro. Ella ya sabía que estaba muerto, pero quería a su hijito".
Fernández destacó que, a diferencia de otras informaciones que circularon sobre situaciones de tensión o robos en las zonas afectadas, el equipo local solo recibió muestras de profundo agradecimiento:
"Nos aplaudían, nos agradecían porque éramos de afuera. Es una sociedad muy agradecida. Nos ofertaban comida, agua mientras trabajábamos, nos alentaban".
Autonomía y orgullo local
El contingente de Los Cóndores y de la provincia demostró el altísimo nivel de preparación técnica al operar de manera 100% autónoma. El equipo generaba su propia energía eléctrica, agua, comida y servicios de internet, garantizando la asistencia humanitaria sin generar ninguna carga extra para el país afectado.
De regreso en Los Cóndores, con el deber cumplido y el reconocimiento de toda la comunidad, queda por delante una tarea igual de importante: "Nos quedará ahora, ya que estamos en casa, tratar de procesar toda esa emocionalidad y acomodar la estantería emocional para poder continuar con nuestra tarea diaria", concluyó Fernández.
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